Un estudio desarrollado por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y varias universidades de Ecuador y el extranjero reveló que el número de plantas no nativas en el territorio continental ecuatoriano se ha duplicado, alcanzando 1.260 taxones que representan una amenaza creciente para la biodiversidad local.
Del total registrado, 770 corresponden a especies cultivadas, 486 crecen en estado silvestre y 4 tienen estatus incierto. Entre las silvestres, el 52% están naturalizadas y el 48% se consideran casuales. La mayoría se concentra en la región andina (451 especies), seguida de la costa (253) y la Amazonía (182).
Los investigadores también documentaron usos locales en 385 taxones, principalmente ornamentales (42%) y medicinales (38%), aunque menos del 40% se destinan a fines alimentarios, ganaderos o ancestrales. Estas plantas espontáneas representan el 2,6% de la flora ecuatoriana, compuesta por unas 18.600 especies nativas.
El Inabio advirtió que las especies invasoras no autóctonas son responsables del 60% de las extinciones globales documentadas. Por ello, subrayó la importancia de estos inventarios para impulsar acciones de detección temprana y priorización de especies frente al riesgo de invasiones biológicas.
Ecuador, uno de los 20 países más biodiversos del mundo, enfrenta este desafío en un territorio marcado por la convergencia de la cordillera de los Andes, la Amazonía y la influencia de corrientes oceánicas en su costa.